Translate

Translate

martes, 19 de febrero de 2019

Sobreviviendo a la violencia del transactivismo, entrevista con "A.M" desde Argentina


Luisa Velázquez Herrera
En Buenos Aires, Argentina, un grupo de mujeres radicales se disponen a hablar en medio de una multitud en la asamblea del Ni una Menos (NUM) que se realiza rumbo a los preparativos del 8 de marzo (8M), se escucha bullicio, un grito al unísono que reclama contra ellas “¡que se vayan!”.

Captura de pantalla del video difundido por FRIA / Feministas Radicales Independientes de Argentina

Hay un hombre parado a su lado que grita mostrándoles el cuerpo a modo de riña y señalándolas con violencia. Él viste minifalda de cuadros, es delgado, de playera blanca, trae una mochila en la espalda, el cabello largo atado en una coleta, es evidentemente más alto que el promedio de las mujeres ahí.

aptura de pantalla del video difundido por FRIA / Feministas Radicales Independientes de Argentina





De entre la multitud y del grupo de mujeres radicales que se disponen a hablar, aparece una mujer de expresión serena, ella viste una blusa negra y lleva el cabello corto, pide al micrófono: “¡libertad de expresión, compañeras, libertad de expresión!”.

Captura de pantalla del video difundido por @HijaDeDworkin en Twitter
Su nombre es Ana, sabe que no es bienvenida como tampoco sus compañeras que pertenecen a las organizaciones FRIA/Feministas Radicales Independientes de Argentina y RADAR Feministas Radicales de Argentina, pero han acudido a lo que pensaron se trataba de una asamblea democrática para presentar su posicionamiento abolicionista, es decir, contra la explotación sexual. De pronto, el hombre que viste minifalda y que no ha parado de amedrentarlas con gritos y manotazos al aire, se abalanza sobre ella pretendiendo arrancarle el micrófono en medio de puñetazos.

Las mujeres alrededor lo detienen en seco, lo alejan, se defienden, resalta una mujer de chamarra amarilla que lo aleja con vehemencia, ella es delgada y de baja estatura con respecto a él, se nota en su rostro la furia de la supervivencia, el enojo de saberse invadidas, las demás actúan también, se mira a muchas mujeres deteniéndole las manos al hombre, se ven sus rostros desarticulados, saben que es un hombre aunque en el discurso sostengan otra cosa, las ha invadido y lo detienen.

En una asamblea feminista las mujeres sacarían al hombre violentador en medio de un grito de autodefensa, protegiendo a las mujeres amedrentadas. Muy probablemente pondrían una denuncia que sentara un precedente contra un potencial feminicida y pasarían a hablar de la seguridad inmediata y futura para las mujeres violentadas, así como para todas en general.
Pero esto no ocurre, es el 15 de febrero de 2019, el feminismo hace un poco más de tres décadas -en albores del neoliberalismo- pasó de ser sobre y para las mujeres a velar por los agresores, encubrir proxenetas, proteger hombres en general. Así, lo que sucede es que las mujeres violentadas serán obligadas a abandonar el lugar entre abucheos, nadie las resguardará ni pensará en su seguridad, nadie más que ellas se posicionarán contra esa violencia, se van a retirar asustadas, lastimadas, dañadas por el respaldo que las demás dan, en una autoproclamada asamblea feminista, al hombre violentador.
Acudo a redes buscando el nombre de aquella mujer que a pesar del abucheo salió serena a hablar antes de recibir un ataque físico, la encuentro, sus iniciales son "A. M", es una feminista radical que forma parte de FRIA/Feministas Radicales Independientes de Argentina, nos reunimos a través de una llamada y conversamos.

Imagen de portada de la página de FB de FRIA

He leído lo que pasó, ¿cómo estás?

Fue bastante terrible ese momento, emocionalmente, físicamente, políticamente…

¿Acudiste como parte de un grupo?

Formo parte de un grupo que se llama FRIA, pero en ese momento fuimos varios grupos, FRIA, RADAR, Abolicionistas Independientes -si no me equivoco- y Mujeres Autoconvocadas, entre otras.

¿Cómo llegaste al feminismo radical?

Tuve el camino que seguimos muchas y es que llegamos al feminismo por el feminismo mainstream, que es el feminismo liberal. Al feminismo radical llegué hace muy poco, hace cuatro o cinco años, a causa de compañeras que me enseñaron, que me dieron lecturas, que yo al principio leía a regañadientes. Así descubrí un mundo nuevo en el que sentí que todas esas ideas que yo ya tenía -y que pensaba que estaba equivocada- tenían un lugar y que había más compañeras que pensaban como yo.

¿Y cómo ha sido organizarse siendo radicales?

La verdad fue difícil, en un primer momento había muchas radicales sueltas, radicales de placard [clóset], llamémosle así, pensábamos solas estas cosas, fue importante irnos encontrando entre compañeras, al principio en grupos muy pequeños y después irnos dando cuenta que esos grupos pequeños crecían o que existían otros grupos muy pequeños con los que nosotras podíamos empezar a coordinar, pero con grupos pequeños me refiero a muy pequeños, por ejemplo, grupos que en algunas provincias tienen hasta dos integrantes.
En este momento nosotras hemos organizado un grupo de Whatsapp donde estamos feministas radicales de diferentes provincias y de la capital, de distintas agrupaciones, o sea, hay un poco de todo, y en ese grupo estamos discutiendo cosas, estamos organizando cosas, al menos estamos generando un núcleo de feministas radicales más unidas, que sabemos al menos que existen otras, aunque por ahí no estemos tan de acuerdo en los contenidos.
Nosotras por medio de las redes tenemos contacto con feministas radicales que son de México, Uruguay, Paraguay, España, Estado Unidos, Inglaterra… y vemos que en esos países básicamente están viviendo lo mismo que nosotras, que es un avance del feminismo liberal, en el cual viene un combo de ideas: la perspectiva cuir, el transactivismo y el regulacionismo de la prostitución.
Yo lo que creo es que acá en Argentina es un caso raro, de otros países nos lo han dicho, en el cual existen personas que son trans, travas y transactivistas que son a la vez abolicionistas de la prostitución, en otros países esto no se ve.
Esto lo que nos está marcando es una realidad histórica de transfemeninas que han estado en la construcción del movimiento abolicionista, las cuales nos han dejado leyes discutibles respeto a lo que es el género, pero lo que yo creo es que estas teorías van de la mano, el regulacionismo de la prostitución es el que lleva la batuta del transactivismo y la teoría cuir, que son las que le abren la puerta a generar una división dentro del movimiento abolicionista.
Que hayan existido algunas personas con ideas radicales que a su vez eran trans o travas, o que reivindicaban esa identidad, hace que en ese momento se de una especie de unidad estratégica en la cual las mujeres feministas que nos precedieron cedieron en algunas cosas, por ejemplo, la Ley de Identidad de Género que tenemos en Argentina, que realmente es una ley bastante tramposa.

¿Por qué una asamblea llamada “Ni Una Menos” (NUM) tiene en sus filas a gente pro-explotación sexual, pro-transactivismo?

Justamente, es paradójico. Básicamente el problema es que acá en Argentina el Ni Una Menos es regulacionista y tiene una postura feminista liberal, entonces las abolicionistas estamos peleando nuestros espacios y cada vez mas acorraladas, al punto en que no sabemos si conviene pelear esos espacios o generar espacios nuevos.

¿Cuál es la relación entre la Marea Verde y lo que pasó en la asamblea?

La Marea Verde es específicamente la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito. Lo que ocurre dentro del feminismo es que hay unidades que son estratégicas, en las cuales nos unen principios básicos pero hay otros principios que nos diferencian, pero se ponen entre comillas o en función de una lucha conjunta, en este caso la Marea Verde es tan populosa porque las apoyan de todos los sectores, de los sectores regulacionistas, abolicionistas, de las feministas radicales, de las feministas liberales.

Eso no pasa en México, es decir, preferimos no marchar a lado de las liberales en ninguna situación…

Claro, lo que pasa es que numéricamente las feministas radicales no nos podemos dar el lujo de no marchar con ellas sino que marchamos de forma independiente, es como tirar leña al fuego, no nos conviene políticamente porque en este momento estamos siendo aisladas, perseguidas y amenazadas por el feminismo liberal que es el que no piensa como nosotras, o sea, la mayoría.

¿Qué le dirías a una feminista que quiere entender qué es el transactivismo?

El transactivismo es bastante amplio de explicar, pero básicamente lo que nosotras disputamos no es la existencia de las personas trans, no es la aniquilación de las personas trans, como acá se nos dice en Argentina, que se nos está comparando con nazis, sino que lo que nosotras pensamos es que nuestras luchas pueden converger en algunos puntos, en otros puntos, o cuando esos puntos se oponen radicalmente al feminismo no vamos a aceptarlos pasivamente como siempre ha hecho el machismo con nosotras.
Y esos puntos son básicamente la re-definición o la hetero-definición de lo que es mujer, o sea, no se nos permite auto-definirnos como mujeres, que es lo que el patriarcado ha hecho siempre, que lo que ha hecho ha sido decirnos “mujer es lo que no es varón”, y ahora resulta que somos “mujeres cis” que son “las mujeres que no son trans”, entonces eso es lo que estamos discutiendo.
Estamos discutiendo contra la definición que se tiene de género, desde el transactivismo se define como “identidad”, nosotras tenemos una visión de género como opresión, opresión por causas materiales y no meramente ideológicas. Desde el transactivismo se piensa que género es la causa de la opresión, nosotras pensamos que el género es en sí mismo la opresión, estas diferencias teóricas desde el transactivismo se interpretan como una negación de su identidad, pero básicamente es una tautología creer que las mujeres son mujeres, que el día de la mujer es el día de la mujer, y las transfemeninas son transfemeninas, no debería ser un insulto.
Nosotras no negamos su existencia, no negamos su lucha, no negamos sus problemáticas, lo que nosotras negamos es que se mezclen sus problemáticas con las nuestras, que se colonicen nuestros espacios, y por supuesto que nos hetero-definan, es decir, que no podamos nosotras auto-definirnos por nosotras mismas, porque eso nos borra como sujetos políticos, y si las mujeres estamos atravesadas por algo, más allá de los países y de las problemáticas específicas, es justamente que somos mujeres y que tenemos sufrimientos específicos por haber nacido con determinados genitales.


Ilustración: Amanda Dziurza

¿Y cómo explicarías el abolicionismo?

Para mí el abolicionismo fue una de las puertas de entrada al feminismo radical, el feminismo radical es abolicionista por naturaleza, sin embargo, no todas las abolicionistas son feministas radicales porque ni siquiera todas las abolicionistas son feministas, parece un fenómeno extraño, pero en realidad es así. 
El feminismo abolicionista entiendo yo que es el feminismo que se opone a la cultura de la violación, a la cultura de la prostitución, la prostitución pensada como violación; y a la vez, a la pornografía pensada como la pedagogía de la prostitución y la violación.
Lo que se nos acusa al estar en contra del sistema prostituyente, es decir, de la naturalización de que los hombres pueden hacer con los cuerpos de las mujeres lo que quieran –de manera privada a través del matrimonio o de manera pública por medio de cualquier cosa, la violación o el pago– es que nosotras vamos contra las mujeres prostituidas y sus derechos, y eso es una falsedad, es una falacia, una tergiversación. De la misma manera como las feministas radicales estamos contra la definición de género que tiene el transactivismo, y se nos acusa de estar en contra de las travestis y las trans, de provocar su sufrimientos, sus asesinatos, etcétera, sacando del plano que quienes hacen eso son otros varones, no otras feministas.

Y con este posicionamiento es que van a la Asamblea del Ni Una Menos (NUM), entiendo que pidieron que se les presentara como bloque abolicionista en lugar de feministas radicales.

Yo pedí que nos presentaran como FRIA y RADAR, nada más, y ellas nos presentan como feministas radicales, por lo cual ahí mismo se suscita la situación de que no nos dejan hablar, también fomentado por Georgina Orellano que nos gritaban “¡terfs, terfs, terfs!”, Georgina como ustedes sabrán es de las caras más visibles de AMMAR, que es la agrupación que lleva adelante el regulacionismo, el pro-proxenetismo.


No hace mucho vi que integrantes de AMMAR tienen denuncias por trata…

Tienen denuncias por trata e incluso varias de ellas están procesadas. Y justamente varias de las consignas que ellas presentan tanto para la organización del 8M, como cada oportunidad que tienen, es ir contra la Ley de Trata que tantos años nos ha costado conseguir. Y bueno, una de nuestras consignas es que la Ley de Trata no se toca.

¿Y a pesar que están señaladas por trata todavía tienen apoyo?

Sí, porque hay mucha tergiversación, hay mucha apelación extorsiva a esta socialización femenina que tenemos de que debemos abrazar todas las causas, nos da culpa que las causas sean solo para nosotras, nos da culpa tener espacios exclusivos, entonces tenemos que adherir a todas las causas, porque si no adherimos es nuestra culpa que las discriminen, es nuestra culpa que sufran, yo creo que pasa un poco por ahí.

Entonces tú te subes a hablar con otras compañeras a la asamblea del Ni Una Menos

Éramos varias, seríamos ocho compañeras, a mí me arrebatan el micrófono de la mano, empiezan con cánticos que no nos dejaban hablar, había compañeras que decían “déjenlas hablar, yo no estoy de acuerdo con lo que dicen, pero tienen derecho a hablar”, en algún momento yo recupero el micrófono, había un lío bárbaro, como que me adelanto un par de pasos y digo “¡libertad de expresión, compañeras, libertad de expresión!”, para poder empezar a leer las consignas que yo tenía y después que puedan leer las compañeras de RADAR las consignas que ellas tenían, en ese momento se me acerca, no sé si decir una transfemenina, o una persona que se considera no binaria, no lo sé, y digamos, incurre en un ataque hacia mi persona que fue frenado por mis compañeras.

Prácticamente se fue a golpes contra ti, ¿te logró pegar?

Por suerte no, primero me agarró por el cuello de la remera y con la otra mano supuestamente me iba a sacar el micrófono, pero tenía toda la actitud de darme un golpe, yo lo empujé con las manos hacia atrás, te lo juro, reconstruyo a través de los videos, que hay como diez videos desde todas las perspectivas, porque sinceramente en ese momento una no toma conciencia de lo que está pasando. Aparentemente esta persona se vuelve a tirar encima mío, en ese momento una compañera lo toma por la espalda y lo lleva hacia atrás, y yo por lo que veo, esta persona a la compañera también le tira un golpe que por suerte no llega porque otras personas que no son de nuestro grupo, seguramente eran transactivistas, se dan cuenta de su fuerza y lo tiran al piso.
A mí me parece de suma gravedad que básicamente toda la asamblea gritaba consigas en apoyo al transactivismo después de que habían golpeado a una compañera o varias, y me parece sumamente grave, no solo que me haya atacado a mí, sino que le haya tirado a golpes a una compañera que es menor de edad.

Luego de esto, ¿qué sucede? ¿ustedes se van?

Después de ese momento en la asamblea hubo varias personas que intentaron mediar por nosotras para que nos dieran derecho a la palabra, algunas compañeras me decían “vámonos, vámonos”, pero yo decía, “no, nos vamos a quedar, no nos vamos a agachar”. Hubo varias personas que mediaron, pero nos dijeron, “no, no hay solución”.
Una persona representante del Ni Una Menos (Colectivo NUM), tomó el micrófono, habló en nuestro lugar, arengando contra nosotras, Georgina Orellano también arengando contra nosotras pedía que no nos dieran el micrófono, que no nos dejaran hablar. Me volvieron a insistir en que nos fuéramos, yo otra vez dije que no, que íbamos a hablar, y bueno, la tercera vez que mis compañeras me dijeron “vámonos”, vi que no había solución de ni siquiera decir que esa asamblea supuestamente democrática nos estaba expulsando, y que necesitábamos seguridad porque había compañeras, algunas muy chiquitas, menores de edad, y nadie me escuchó, podría haber pasado a mayores. Cuando salimos, salimos solas, insisto con compañeras muy jovencitas, pero nadie del NUM vio por nuestra seguridad, tampoco nadie del Ni Una Menos sacó ningún comunicado, no habló sobre el tema, esto se invisibilizó, en cambio, esto llegó a redes por las denuncias que hicimos nosotras.

Leí que los comentarios con los que denostan a las radicales es señalando que en su mayoría son muy jóvenes, ¿es así?

No, las liberales también son muy pequeñas. El año pasado una feminista histórica del abolicionismo que se llama Raquel Diselfeld fue de las pocas que estuvo con nosotras en medio del lío, ella, por ejemplo, habló en la asamblea de libertad sexual de las mujeres, del placer, de orgasmos, habló de cómo esto no tiene que ver con la prostitución y fue abucheada por un montón de chicas que no habían nacido cuando esta mujer ya estaba luchando por nuestros derechos, o sea, que no solo hay feministas jóvenes en el feminismo radical, hay de todo, y hay por suerte, chicas más chicas que están movilizadas en el feminismo general, tanto en el feminismo radical como en el liberal, en este momento son las jóvenes que están teniendo el nivel de conciencia que quizá nosotras cuando éramos más jóvenes por el ambiente político de la época no teníamos.

¿Cuando ustedes acudieron a la asamblea del Ni Una Menos previeron que un ataque ocurriera?

Nosotras preveíamos que algo así iba a ocurrir, tratábamos como siempre de ser optimistas, de pensar lo mejor, es decir, que simplemente no nos iban a dejar hablar y que nos íbamos a tener que retirar.
Durante esta semana y la anterior hubo una especie de guerra mediática contra nosotras, en las cuales varios medios publicaron notas que, para mí, son terribles, son apología del delito; por ejemplo, en un medio que se llama Página 12, pidieron a las organizaciones que son contrarias al feminismo radical o que no manifiestan ninguna postura, a salir de la tibieza y atacarnos.
Y durante esas dos o últimas tres semanas hubo publicaciones de partidos políticos básicamente tergiversando nuestra postura y en las redes sociales hubo muchos ataques y amenazas de incluso prendernos fuego o de rompernos los dientes a las feministas radicales.

Fragmento del comunicado de feministas radicales de Mar de Plata, del 9 de febrero de 2019, tomado del twitter de @cinthyamas_

Una siempre lo toma como bueno, son cosas que pasan en las redes,  en las redes todo mundo cacarea, pero después nadie pone el huevo. Yo al menos decía nunca falta alguno o alguna que se lo toma literal, y en efecto eso fue lo que ocurrió. Nosotras tratamos de ir lo más organizadas posibles en nuestra seguridad para evitar este tipo de cosas, pero no nos esperábamos que se diera con tanta virulencia y sobre todo con tanta aprobación, tanto de las organizadoras del Ni Una Menos como del resto de la asamblea.

¿Ustedes conocían al agresor? ¿Ya las había amenazado?

Yo no lo conocía, pero dicen algunas compañeras de RADAR que ellas vieron que la semana anterior esta persona estaba sacando fotos de ellas.

¿Cómo te sentiste entonces? ¿Cómo te sientes ahora?

Sinceramente lo que pienso ahora es que la cosa no pasó a mayores, pero pudo haber sido peor, yo podría haber tenido más lesiones físicas, sino fuera por la intervención de mis compañeras que se expusieron bastante, pero no pasó a mayores de milagro.
En este momento yo quedé de esa situación más que golpeada, desecha emocionalmente, muy cansada, en este momento me siento personalmente desolada porque todo el bloque abolicionista, al cual pertenecemos, no está dando los repudios necesarios a una acción violenta, física, contra una compañera, más allá de que haya sido yo u otra compañera. Sienta un precedente bastante grave que no repudiemos una acción violenta sobre alguna compañera en espacios que deberían ser seguros, a nosotras se nos adjudica un discurso de odio, mientras que nosotras jamás hemos salido y jamás se nos ocurría golpear a una persona trans o a una persona transactivista o a una mujer transactivista, cuir o siquiera a las mujeres anti derechos, aquellas que están en contra de la legalización del aborto, nunca lo hemos hecho y jamás lo haríamos, lo que sí hemos sufrido nosotras son amenazas y violencia física.

Déjame entender, de por sí las liberales no iban a repudiar la violencia, ¿pero tampoco las abolicionistas se han posicionado contra la violencia que vivieron?

Se ha preparado una carta de repudio general y esa carta de repudio la han firmado pocas, en su mayoría feministas radicales, como que nosotras nos estamos apoyando a nosotras mismas, pero no estamos teniendo el apoyo siquiera del bloque abolicionista argentino, estamos recibiendo apoyo de todo el mundo, como dije anteriormente Estados Unidos, Inglaterra México, Uruguay, Chile…pero básicamente en Argentina no estamos recibiendo los suficientes y la verdad a mí se me parte el corazón.

¿Cuál es tu análisis de esto?

Yo creo que el objetivo general del ataque general a las feministas radicales es una excusa del regulacionismo para romper el bloque abolicionista que es en efecto lo que está pasando. Hay una parte del abolicionismo que no quiere quedar pegado con nuestra postura, que nosotras no estamos diciendo que adhieran a nuestra postura, simplemente que repudien el ataque físico.
Pienso que es como cuando ocurre bullying en la escuela, un niño hace bullying a otro niño, y en todos los demás hay un gran público que también participan de manera pasiva porque no quieren ser el blanco del ataque, creo que es un poco la situación esa o yo al menos lo leo así.

Con respecto a ti, ¿qué es lo que viene? ¿cómo vas procesando esto?

Yo en este momento tengo que tener al menos una semana guardada, tengo que estar protegida, no salir a la calle sin otras personas, al menos durante una semana. Hay actividades por ejemplo, el martes hay un pañuelazo por el aborto al que no voy a poder ir, para que no me reconozcan la cara y otras situaciones; como te dije anteriormente, yo trabajo en instituciones de formación docente que dependen del gobierno de la ciudad, entonces si yo digo algo o dicen que yo digo algo que va contra la Ley de Identidad Género (que dice que cualquier persona posee el género al cual se auto defina, sin necesidad de otra norma o explicación, simplemente yo te digo varón y ya soy varón, no hace falta que cambie si quiera mi forma de vestir), entonces para mí es una situación peligrosa, podrían dejarme sin trabajo.

Yo pasé hace tiempo por algo así, un transfemenino convocó a hombres para buscar mi dirección y violentarme, por suerte no lo hicieron, pero entiendo, es una situación difícil, un golpe emocional muy fuerte…

Exactamente, es una situación de miedo, que una piensa si realmente tiene que ceder al silenciamiento.

Es una táctica de esta gente, pienso que hay tomarse un tiempo para nosotras, pero lo que no prevén es que nosotras seguimos dialogando con otras mujeres.

Yo lo que pienso es que lo único que podemos hacer es espacios alternativos y bueno sinceramente seguir teorizando y seguir difundiendo, pero de alguna manera es como si fuéramos mudas, el prejuicio es tan grande que ni siquiera nos quieren escuchar.




ACTUALIZACIÓN AL 14 DE MARZO DE 2019

El Sitio original del cual fue tomado esta nota ha retirado la publicación original:


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas Populares

Carta abierta a Florencia Guimaraes García

Trece Rosas Razón y Revolución Publicado el 14/03/2019 en Comunicados RyR/Novedades Rosana López Rodriguez - Trece Rosas La d...